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Atreyu tuvo su esperado debut en Argentina

  • Foto del escritor: Acá Pasan Cosas
    Acá Pasan Cosas
  • 27 mar 2025
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 27 mar 2025

La banda proveniente de Orange, California paso por suelo argentino en una noche que lo tuvo todo: intensidad, emoción y mucho carisma.

Más de 25 años tuvieron que pasar para que la banda de metalcore/post-hardcore melódico llegara a la región. En esta instancia, con la particularidad de que el histórico vocalista Alex Varkatzas desde el año 2020 no forma parte de la banda, siendo Brandon Saller (ex-baterista y vocalista) quien tome las riendas del liderazgo. Desde este cambio, la banda ha sabido mantenerse en vigencia con un gran despliegue vocal y una evolución en su sonido que se ve reflejada en sus últimos dos trabajos discográficos: “Baptize” (2021) y “The Beautiful Dark of Life” (2023). 


La instancia contó con la banda local Melian para realizar la apertura. Su vocalista en varias oportunidades aseguró que Atreyu fue inspiración para que estuvieran en el escenario y aseguró que estar teloneandolos luego de 15 años de carrera era “un sueño cumplido”. La banda supo contagiar a un público que iba ingresando de a poco al recinto y realizaron una destacada actuación que acaparó la atención de todos con un set en que no faltaron canciones como “Montañas” o su reciente single “Hijos del Rigor”. Las primeras palabras de la banda aspiraban a realizar la espera “lo más amena posible” y superaron toda expectativa posible con una sorprendente presentación. 

Sobre las 21:30 con una sala a medio llenar, los telones de el Teatrito empezaban a mostrar los primeros juegos de luces con “Sandstorm” de Darude a todo volumen. El contraste fue absoluto cuando “Drowning” (canción que abre su último disco) empezaba a sonar con un ritmo rabioso y un estribillo más que contundente. Y si de contundencia hablamos, el clásico “Becoming The Bull” terminó de encender a un público que no volvió a apagarse durante el desarrollo. 


Los californianos salieron a comerse la cancha, mostrar su evolución sonora y a su vez realizar un necesario repaso por distintas épocas de su carrera. Para la audiencia todo lo que estaba presenciando era novedad, por eso tanto “Right Side Of The Bed” (2004) como “Save Us” (2020) fueron igual de celebradas y coreadas. La sinergia era absoluta y esto contagió notoriamente al grupo, quedando a la vista cuando en “The Time Is Now”, Saller fue decidido a romper la cuarta pared; empezó a caminar por la tarimas de los costados, se lanzó a cantar al medio del público, fue a servirse una cerveza a la barra y volvió. El aire festivo nunca paró de acrecentar. 


Cada canción sonaba con gran limpieza y fuerza incluso hasta en los momentos de mayor adrenalina y suciedad. La instrumental en conjunto sonaba sólida, las pistas aportaban positivamente al clímax de las canciones, los guturales eran excelentemente ejecutados y las voces limpias sacaban a relucir todo el potencial vocal de Collier que incluso llegó a volver a tocar la batería en “Bleeding Máscara” dejando a Travis Miguel y a Dan Jacobs a la carga de las voces (y que aprovecharon para felicitar a Argentina por haber ganado la copa del mundo). 


Algo a destacar fue que en reiteradas oportunidades estuvieron presentes los pedidos de disculpas “por haber tardado tanto en venir”. También se mostraron incrédulos por el alcance que pueden llegar a tener las canciones y generar tanta pasión en los rincones más alejados del mundo, dejando un contexto emocional importante que seguro al fan más acérrimo le movió alguna que otra fibra sensible. Y si algo faltaba para que la emoción se apoderara de todo, un homenaje a Chris Cornell con una épica versión de “Like a Stone” de Audioslave hizo que alguna lágrima apareciera en los rostros presentes. 


Para el último bloque el enfoque estuvo principalmente en la etapa dosmilera: “The Crimson”, “Blow” y la inoxidable “Falling Down” ejercitaron de manera efectiva la nostalgia latente para generar un agite frenético y abandonar el escenario que, para como estaba el panorama, absolutamente nadie iba a permitir que ocurriera del todo de manera tan sencilla. Finalmente el cierre definitivo vino con “Lip Gloss and Black” y una promesa de volver, sugiriendo invitar a amigos para la próxima y bromeando con la posibilidad de llenar un estadio. 


En resumidas cuentas, este pasaje de Atreyu dejó en claro que esta formación no solamente respeta y conserva el legado de manera satisfactoria, sino que todavía tienen cuerda para bastante más y seguir cruzando fronteras de manera ininterrumpida. Las sensación final es la de haber visto un excelente show que cumplió y superó las expectativas.


 
 
 

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