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El lado misterioso de New York desembarco en Bs.As.

  • Foto del escritor: Acá Pasan Cosas
    Acá Pasan Cosas
  • 2 oct 2024
  • 7 Min. de lectura

INTERPOL – 2/6/24 – LUNA PARK

Interpol siempre fue una banda cercana a Argentina, teniendo presente que este es el séptimo show de la misma en el país, después de presentaciones en 2008, 2011, 2015, 2019 y la que era más reciente en 2022 en el marco del Primavera Sound. Desde aquel concierto en el Teatro Vorterix, en 2019 que no teníamos una presentación fuera de un festival, así que fue bastante trascendental saber que la banda tocaría en el legendario Luna Park; y aún más saber que venían a festejar los más de 20 años de sus dos primeros discos Turn On The Bright Lights (2002) y Antics (2004).

Los fanáticos se reunieron en el mítico estadio, que tenía el escenario a un costado del mismo, por lo que había un sector de campo y las plateas bien de frente a la acción. Los encargados de abrir la noche fueron el trio, quienes son la sensación local, Mujer Cebra que brindaron un setlist corto (Y no me digan nada, Nuevos miedos, Verano, XXYY, Adrenalina y Ahora sí), pero que no le falto la potencia y emoción a la que nos tienen acostumbrados.


Así es como a las 21hs, siendo puntual se apagaron las luces y empezó a sonar una grabación de fondo y salieron los músicos al escenario: Paul Banks (guitarra rítmica/vocales), Daniel Kessler (guitarra principal/vocales) y los músicos de tour Brandon Curtis (teclados/coros), Brad Truax (bajo) y Chris Broome que está reemplazando a Sam Fogarino, el baterista original de la banda que no está participando de este tour debido a una operación de la columna cervical.

De ante mano ya se sabía por dónde iba el setlist, ya que es un tour conmemorativo de los primeros dos álbumes, pero esto fue confirmado por Paul al agarrar su guitarra diciendo en un español con acento mexicano (ya que vivió muchos años allí): “Hola, somos Interpol y estaremos tocando Antics en su totalidad y luego haremos algunas canciones de Turn On The Bright Lights”. Así fue como empezó a sonar el órgano que inicia Next Exit, primera canción de Antics, una canción tranquila que va agigantándose con cada nota, agregándose los instrumentos uno por uno, siendo como una suerte de presentación. Paul como siempre canta de una forma misteriosa, con sus anteojos de sol, lo que da totalmente una imagen de un musico de rock. Comenzó a sonar el intro de bajo en Evil, uno de los éxitos más conocidos de la banda y el público soltó un grito al unísono, para proceder a acompañar el inicio del tema coreando la línea de bajo antes mencionada. Se puede escuchar a todo el recito cantar junto a Paul la letra icónica de la

canción y luego poguear con el estribillo, demostrando una intensidad con la cual la banda se alimenta, a través de las luces rojas proyectadas en toda la canción.

El ambiente del espectáculo, como nos tiene acostumbrado la banda, es de misterio y oscuridad, que va muy bien acompañado por las pantallas de los costados brindando imágenes solamente en blanco y negro, como las mismas luces del recinto las cuales nunca enfocan a los músicos de frente, sino desde atrás y arriba, haciendo que pocas veces se pueda ver claramente la cara de los mismos, pero brindando una puesta en escena única y original, jugando con las sombras y formas.


La banda no solamente va a tocar todo Antics, sino que también lo hace en el mismo orden del disco, por lo tanto, los fanáticos ya saben que seguía Narc, y ya con el intro de guitarra de Daniel se emocionan y acompañan cantando toda la canción. Otro elemento

que aporta a la puesta en escena es el humo que al mezclarse con las luces blancas genera ese efecto tan particular. Los músicos están vestidos completamente de negro, sumándole a la estética que quieren transmitir.

Parecen muy serios, pero Paul al terminar la canción se acerca al micrófono y con una sonrisa agradece a sus seguidores, declarando que somos “muy pasionales” y que es algo que a la banda le encanta, además de tomarse el gesto de también agradecer a la

banda telonera antes mencionada, Mujer Cebra, nombrándolos lo que habrá sido todo una emoción para la banda local. La hipnótica Take You on a Cruise le siguió con luces directamente en tres bolas de espejos ubicadas detrás de los músicos, lo que producía un efecto hermoso que acompañaba, desde atrás del escenario, la música a la perfección.

Tal como es en el álbum, le siguieron Slow Hands que fue acompañada con palmas en el puente con esa sección de bajo tan característica de la banda mientras otros pogueaban, Not Even Jail que empieza con una batería potente y fue acompañada por el color azul y luces que bailaban para todas las direcciones, y Public Pervert una canción para bajar un poco el ritmo de la noche, que terminó con un caos controlado, demostrando las habilidades de los músicos, que contaron con un solo cada uno para dejar impresionado al público que los acompañaba esa noche.


Acercándose al final del álbum sonó la favorita C’mere la cual fue festejada y pogueada, demostrando lo bien que suena la banda en vivo, cada uno tocando a la perfección sus partes y brindando un sonido muy completo. Se nota totalmente que están tocando en

directo, y que con esta química entre los músicos hay muchos años tocando juntos.

Para terminar Antics, sonaron la oscura, pero con un toque disco Length of Love y A Time to Be So Small la cual le da final al segundo trabajo de la banda, el cual confirmó que no solamente eran un one hit wonder, sino una fuerza neoyorquina que venía a

cambiar el panorama del rock y revivir las guitarras en los años post la tragedia del 11/9.

La banda agradeció a los presentes y se retiró del escenario para descansar después de habernos regalado el disco completo en vivo.


Así fue como a los 5 minutos volvieron para esta vez honrar el tan aclamado trabajo debut Turn On The Bright Lights. Esta vez la banda no lo iba a tocar completo, ni en orden por lo que era una sorpresa saber cuáles canciones iban a interpretar y, además,

esperar que toquen la favorita personal de cada uno.

Empezó a sonar el bajo de Specialist, un b-side de casi 7 minutos que fue una sorpresa para los presentes, pero también una alegría ya que es el tema especial de la banda más adorado por los fanáticos más acérrimos. Ahora si adentrándonos en el álbum en sí,

sonó la movediza y pegajosa Say Hello to the Angels y sin dudarlo la canción más conocida de la banda que los llevo a la fama: Obstacle 1, una canción perfecta la cual es un himno en el rock de la década del 2000; el cual contó con una puesta en escena de

color rojo en luces, recordando esa famosa tapa del disco. El público reaccionó pogueando, cantando cada palabra de la letra y devolviendo toda la pasión que la banda le estaba brindando. Se nota completamente que la banda ama hacer esto, y ama crear un ambiente más allá de la música en sí. Quieren que te sumerjas en su mundo y vivas por un rato, entres y camines sobre la nieve en una noche oscura de New York.

Hablando de la ciudad Norteamérica, le siguió NYC para proporcionar el momento calmo del setlist, de nuevo con las bolas de cristal iluminadas y que fue acompañada con ese coro tan particular de la misma sobre el final cantando entre un ida y vuelta

con Paul y el público. Los fanáticos volvieron a poguear con Roland, con su intro misterioso y la letra sobre ser amigo de una persona que secretamente parece ser un asesino, demostrando el aura de enigma y penumbra que tanto caracteriza al proyecto

musical. De forma escalonada, volvió la tranquilidad con Hands Away y Stella was a diver and she was always down, la primera con un crescendo musical que nunca explota completamente y te deja con ganas de más pero satisfecho; y la segunda con una batería con un ritmo galopante en la que resaltan líneas de bajo elaboradas

y el estribillo super coreable y pegadizo.

Sin perder tiempo, apenas termino Stella […], empezó a retumbar en el recinto el melódico y hermoso intro de The New, la cual sirve como la canción más melancólica y dulce del álbum, un recordatorio que no todo son solo guitarras distorsionadas, y un Paul que canta en un registro más grave de lo normal. La pasión del público argentino para cantar es algo muy lindo de vivir en persona, y todos los presentes pueden sentir el dolor con el que canta Paul, y que transmite tan bien a través de su voz. Igualmente, a partir de la mitad de la canción todo termina en justamente una solo caótico de

guitarras distorsionadas, el bajo punzante como una aguja y mostrando que es posible combinar dos estados de ánimo en una sola pieza musical, así como en una montaña rusa.


Paul anunció que la siguiente era la última canción de la noche y prosiguió la batería a dar lugar a PDA, otra canción que tiene un estribillo super pegadizo y demuestra la excelente forma que tienen de componer.

Los músicos saludaron al público y se retiraron del escenario, pero como una sospecha, las luces del recinto no se prendieron y no empezó a sonar una canción como al final de la mayoría de recitales, por lo que todavía quedaba una pequeña esperanza que

volvieran, y así fue que se confirmó cuando aparecieron otra vez para regalarnos el famoso encore con Untitled.

Esta es la primera canción de Turn On The Bright Lights, y suele ser la primera que tocan en vivo muchas veces como una introducción al espectáculo. Pero ahora al tocarse al final de este, recuerda a los inicios de la banda, luego de recorrer estas canciones, recuerda por donde empezó todo. Untitled, la cual significa que no tiene nombre, es un testimonio de todo lo que significa Interpol y mediante las luces que alumbran desde atrás a los músicos, les da un aura de seres mitológicos.


El público no puede parar de preguntarse cuando volverán, cuando podrán volver

a tener la llave para adentrarse a este mundo y cuando los músicos finalmente se retiran, esta vez de verdad, todavía queda en los oídos la guitarra con la cual finaliza Untitled, como también la certeza de haber disfrutado de un mundo fantástico y hermoso.


*Fotos: Gallo Bluguermann (cortesía Move Concerts)

 
 
 

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