Squid, revelacion del post punk actual, paso por Bs.As.
- Acá Pasan Cosas

- 17 may 2024
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 27 mar 2025

Allá por 2021, Squid lanzó su aclamado álbum debut Bright Green Field el cual los posicionó como una fuerza inexorable en los portales musicales, e ingresaron en la revelación del post-punk moderno.
Es así, con ese envión que: Ollie Judge (batería/vocales), Louis Borlase (guitarra/bajo/vocales), Arthur Leadbetter (teclados/percusión/cuerdas), Laurie Nankivell (bajo/percusión) y Anton Pearson (guitarra/bajo/vocales/percusion) no se quedaron quietos y luego de girar, grabaron su segundo álbum O Monolith, para deleite de tanto fans y critica por igual, el cual en una noche invernal los trajo a Niceto Club en el marco de la primera gira por América del Sur a través del South London Festival 2024.
La noche se encargó de abrirla el conjunto local Buenos Vampiros, quienes calentaron los motores de forma alegre para darle paso al punto fuerte de la noche. Dada las 22hs en punto, bajo la expectativa de la banda y con la batería en el medio y bien adelante del escenario (algo poco común de ver), se empezó a visualizar a los músicos que se posicionaban frente al a sus instrumentos. Cada uno rodeado de varios de ellos, para darle variados usos.
Al ingresar la banda se podía escuchar el inicio de Swing (in a Dream) primer corte del segundo disco, con el que abrieron de forma escalonada y con tensión para cerrar con un final caóticamente controlado. Continuaron repasando el disco con If You Had Seen the Bulls Swimming Attempts You Would Have Stayed Away y Undergrowth, las cuales los vieron agregando percusión y también instrumentos de vientos como una trompeta, que le brindaba ese color suave a una música que como describe la misma banda es “Rock para ansiosos”. Es cierto, la anticipación es palpable en cada nota, pero nunca se pierde de vista la prolijidad que te deja perplejo ante la combinación de sonidos.
Luego le siguieron Leccy Jam el cual es un interludio ambient entre guitarra llenas de reverb, sintetizadores y trompeta que dan calma al setlist pero también una dinámica de ruidoso y tranquilo que la banda maneja muy bien, dando el ejemplo con el clásico G.S.K. perteneciente al primer álbum de la banda el cual llevó al público argentino a poguear de la emoción apenas empezara la canción.
Para continuar lo hicieron a través de The Cleaner una canción de la época inicial de la banda con sus varios EPs, que los encuentra experimentando con varios sonidos de guitarra que recuerdan a algo de Sonic Youth, mientras la voz de Ollie le da el toque britanico al sonido, mientras se lo ve cantando a toda fuerza, gritando muchas veces pero sin perder ni un solo compas de batería, realmente algo impresionante de ver. Broadcaster, en el cual Ollie se aparta de la batería y le brinda su corazón al público cantando de frente y bien cerca al borde de la tarima mediante una base entre punk y electrónica para volver a la batería y terminar en un drone muy satisfactorio, Narrator con cambios de tempo, guitarras y bajo que se contestan una a otras y After the Flash una canción tranquila pero que poco a poco y sobre el final te lleva a los gritos desesperados del cantante.

Como en todo recital en Argentina, no se hizo faltar el famoso “Olé, Olé, Olé”, que finalizando la pulsante Paddling donde brillaron vocalmente los demás integrantes de la banda, la banda feliz y sorprendida por nuestros famosos cantos se sumó a improvisar una zapada siguiendo el tan característico ritmo futbolero que nos representa. Se veía en sus caras que disfrutaban esta nueva forma de conectar con el público y un recordatorio de lo mucho que impactamos en los músicos.
Para finalizar una noche de ensueño, sonaron Pamphlets un monstruoso tema que hacen durar más de 10 minutos y te lleva un trance hipnotizante y The Blades que portan la dualidad de ambos álbumes. Para la canción final cada uno de los integrantes de la banda estaba tocando un instrumento de percusión, algo muy copado, y que demuestra una vez más la intensidad, la originalidad y la destreza que tiene esta banda para overse dentro de diferentes géneros e ideas y que siempre suene como si estuviera en un mismo paraguas.
Con la gente todavía pogueando y cantando el nombre de Squid, mientras quedaba el ruido de las guitarras en el aire y los corazones contentos, la banda se despidió de su primer show en el país que esperamos que sea el primero de muchos más.
Fotos: Carolina Szkuhra








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